Jesus Azcárate Fajarnés
Ascética para jóvenes
Autor: Jesús azcárate
La vida cristiana vivida en la juventud
¿Me interesa de verdad ser un buen cristiano? ¿Qué pasos debo seguir? ¿Es
compatible la vida cristiana con divertirse? ¿Cómo puedo trasmitirlo a mis
amigos?
Todas estas preguntas, propias del cristiano en la juventud son desveladas
a lo largo de estas páginas de forma sencilla y gráfica, proponiendo un
modelo real y sugerente de vida, y animando al lector a descubrir la
grandeza de Dios y de nuestra existencia, vivida intensamente.

Teología del humor
Autor: Jesús Azcárate
La alegría es un bien cristiano. Alegraos siempre en el Señor; os lo repito,
alegraos (Flp 4, 4), escribió san Pablo, porque la alegría es fundamental
en el cristianismo, que es por esencia evangelium, y evangelio significa
buena noticia. Y la Buena Noticia es siempre una invitación a la alegría,
algo que se recibe con gozo.
La alegría no es verdadera cuando se apoya únicamente en cosas
perecederas, en cosas que pueden ser arrebatadas y destruidas. Sin
embargo, cuando se fundamenta en la íntima profundidad de la
existencia humana, en Dios, entonces sí que goza de autenticidad. Será
una alegría imposible de ser arrebatada por fuerza alguna del mundo.
Este libro es alegre y trasmite alegría. Quiere ser una ayuda para que el
lector encamine su vida por la auténtica senda del cristiano, que es la
senda de la alegría.

En la escuela de María
Autor: Jesús Azcárate
La devoción a la Virgen María es camino que conduce a su Hijo, Cristo
Jesús, nuestro Salvador y Redentor; es también llave segura que abre las
puertas del Cielo. Además, da el coraje, la energía y el amor suficientes
para -con nuestras pisadas en pos de Cristo- dejar marcadas en los
senderos de la tierra unas huellas que puedan seguir otros hombres y
mujeres en su encuentro con Dios. Que sea Santa María quien guíe
nuestros pasos por los caminos del mundo para anunciar a Cristo,
orientando la peregrinación terrena hacia la luz de la gloria.
En la “Escuela de María” se aprende a tener el corazón encendido de amor
a Dios; a corresponder a las gracias que se reciben del Cielo; y a mantener
la llama siempre ardiente de la caridad. Y siempre a responder con
generosidad a las exigencias -¡benditas exigencias!- de la vocación
cristiana.



